¡Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños!

F. Nietzsche




lunes, 5 de mayo de 2008

Cambios.




La señora Tita conoce a ojos cerrados el camino a su trabajo, comenzó a los veinte, cuando se caso y desde entonces, durante cuarenticinco años ha recorrido las mismas veredas.
Sabe que por las aceras que transita devotamente, hay aproximadamente mil ciento cincuenticuatro pasos y que existen, cuarentiséis arboles, treintiséis postes, diez semáforos, 3 kioscos, actualmente tres paraderos, una peluquería, la Botillería de don Juan y van quedando de los cinco borrachines vitalicios, solo dos.


Pero una Tarde de abril, cuando el suelo se abriga con hojas secas, tropezó con melodías de antaño, entonces miro el cielo y vio las nubes besarse, al igual como lo hacia con su amado antes de su eterno silencio. Lentamente bajo la cabeza y por primera vez miró conscientemente la vereda de enfrente, observo su argolla, la guardo en el bolsillo izquierdo y decidió cruzar.