Acorralada la pobre prostituta, aquella que había sido consejera, amante, consuelo, amor prohibido y mas, de casi todos los hombres del pueblo dijo.
¡Hoy me condenan los sin memorias!; traidores que ayer lloraban y reían en mis brazos, traidores que saciaban el libido mas pecaminoso que existe. Si van a lincharme, háganlo, pues yo reconozco prostituir mi cuerpo ¿pero ustedes?
Ustedes prostituyen su vida al quedarse en su miseria y hacer nada, prostituyeron su supuesta dignidad al acostarse conmigo.
el silencio se hizo dueño esa noche en aquel callejón sin salida. Las cadenas, piedras y palos no sabían como actuar, pero finalmente también se prostituyeron al cinismo.