¡Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños!

F. Nietzsche




viernes, 5 de junio de 2009

Fénix.

Crearas tu nido lleno de canciones que te harán fallecer, sentirás el mismísimo averno correr por tu interior; se te derretirá la piel. Sufrirás mil penurias, caerás en infernos jamás vividos, bestias malditas te escupirán en la cara, intentaran devorarte, harán lo imposible por verte enloquecer.

Te verás perdido, agonizante viendo como tu sangre se escapa de las venas…
…y la muerte... la muerte se detendrá a tu lado, esta ansiosa por llevarte. Envidia es lo que tiene y quiere verte perder.

Te tentará, prometerá dar fin a tu martirio, pero al verse rechazada, sobre ti dejara caer su nefasto ejército. Serás presa fácil y cuando te atrapen la panza abrirán, sacaran tus entrañas y se las comerán mientras aun sigues con vida. Se reirán de ti, con dardos envenenados preguntarán, ¿que te paso?, ¿por que sufres?, ¿y tú que haces acá?.
Te amarraran con tus propias tripas y te dejaran caer del acantilado más alto que exista.

Ya en el suelo, sentirás como el frió congela desde tus huesos hasta el corazón. Deambularas moribundo por orcos, hasta encontrar tu nido.

A tus pies situaras tu fiel guitarra, te cubrirás ya agonizante y con la chispa de tus nudillos harás el fuego que te consumirá. Te veras hecho cenizas, pues, serás el único que podrá hacer eso; las lágrimas que te quemaron ayer, te sanarán y volverás con la luna nueva.
Un suspiro devolverá el fuego a tus venas, te levantaras en nueva música, subirás hasta donde fuiste arrojado, caminaras entre las bestias, serás intocable a sus intenciones. Llegaras hasta donde placentera descansa la muerte y la golpearás.
¡Hoy no es el día! – gritarás con furia.

Cruzaras la geografía del infierno, doblegando todos los demonios que te quieren derribar. Destruirás el cielo y saldrás por fin del suelo.

Un sentimiento indomable es lo que corre en ti, pues ya sabes que por muy dolorosa sea la muerte, del propio abismo volverás a la vida; con llamas más calidas que antes, con más fuerzas que siempre.
Morir será solo para resurgir en toda la gloria, por que para perfeccionarte en el fuego, renacerás de tus cenizas.

Arderás muchas veces, te asesinaran en mil momentos, pero revivirás en dos mil ocasiones. Te querrán hundir, verte vencido, y cuando crean haberlo logrado, te levantaras envuelto en llamas, ¡con fuego en los ojos!, y gritaras:

¡¡¡Hoy no es el día!!!