Como la patología de la traición, así se escribe esta condena novela, carente de rosas y repoblada de piedras.
El sin sentido cobra vida y se ramifica como cáncer.
Los años corren y corren, ellos siguen con la prepotencia de antes y nosotros con el rencor de siempre.
Pues el Tiempo no se retracta... y nunca lo hará.
(Ojala lo hiciera para sacarte los ojos de encima).
Ya hastiado de esto, voy y no sé cuando vuelva.