Lo triste es que no existe un salvador, no hay un dios, no hay un vinculo mayor al que uno puede crear.
La miseria de la compañía, la eterna transición al contemplar de la soledad.
Nunca se esta mas solo, que cuando se siente la ausencia del uno mismo, del quien soy, del Yo.
Esa necesidad de sembrar vida y ser rescatado, de sentir que tocan la puerta con el suspiro que tanto se ha proclamado.
Alouqua ronda mucho por este lar... ya se ha llevado sangre y hoy tienta dos mas.