Acecha el cálido color del cielo: Éter Bermellón fulgoroso de ganas, como esos abrazos abrasadores que de cuando en vez podría echar en falta.
Me detengo y veo: Un regalo y una máscara, una Luna y siete vidas, el descanso de una nueva familia... Lo que es yo, me concentro en que éste último cigarro no se vaya sin restar días.
Necesito cicatrices, un café y unas cuántas sonrisas, teñirme de alturas y ver florecer las luces. Necesito ruido, una mochila y que el viaje me enseñe que el plan es no tener plan.
Entre las ramas y hojas acecha el cálido color del cielo, trae un mensaje vestido de rojo y que se cifra desde lejos.
