Se esconde tras las nubes y la lluvia, como un puma estelar dispuesto a matar con su implacable emboscada a quienes se crucen con su rugido de plata.
En su cacería menguante devora desde la oscuridad toda remembranza cavilosa y sus garras cercenan con cada zarpazo las ilusiones del querer.
¡Cinegética de los cielos! Perdóname la vida en el arribo de esta madrugada, permíteme mantener la fantasía. A tu disposición estoy, y vulnerable sabré cuando el mundo deje de girar... Tan solo pido, no te lleves éstas ganas, es el único abrazo que revivo antes de dormir.
