¡Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños!

F. Nietzsche




viernes, 28 de septiembre de 2007

La Princesita.

Capitulo [antes y después del] V/XII/MMIV


-¿Quién eres tú? -preguntó la princesita-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -contesté.
-Ven a jugar conmigo -propuso la princesita-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dije-, no estoy domesticado.
-¡Ah!... perdón -murmuro la princesita.
Pero después de un tiempo las cosas cambiaron.
Yo no quería jugar contigo, por que no estaba domesticado.
Antes, tú no eras para mí más que un muchachita igual a otras cien mil muchachitas.
Yo no te necesitaba. Tampoco tú tenias necesidad de mí.
¡¡No era para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes!!
Pero al amaestrarme, tuvimos necesidad el uno del otro.
Tú eres para mí la única en el mundo, ¿yo seré para ti único en el mundo?
Cuando me domaste mi vida se llenó de Sol.
Conocí el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás.
Los otros pasos me hacían esconderme bajo la tierra;
Los tuyos me llaman fuera de la madriguera, como una música.
Además, ¡mira! ¿Ves allá abajo las calles llenas de postes que iluminan?
Yo no necesito luz de noche, es para mí algo inútil.
Las luces no me recuerdan nada y eso me pone triste.
¡Pero tú tienes ojos que me iluminan! Los focos iluminan también,
es un recuerdo de ti. amaré el ruido del viento bajo la luz.

La princesita domesticó al zorro.

Y cuando se fue acercando el día de la partida:
-¡Lloraré! -dijo el zorro- .
-No es mi culpa -contesto la princesita- yo no quería hacerte daño, pero tú me dejaste domesticarte...
-Es verdad -declaro el zorro.
-¿Y vas a llorar? -pregunto la princesita.
-¡Es lo mas posible, seguro que será así!
-No ganas nada -Respondió ella-.
-Gano -manifesto el zorro- he ganado a causa de la luz de los postes. - luego añadió:
-Vete a hablar con las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré algunos secretos...
...Nuestros secretos.

La pincesita al hablar con un montón de rosas muy bellas comprendió.
Por muy lindas que fueran, están vacías. Nadie daría la vida por ellas.
Nadie las ha domesticado y ni ellas han domesticado a nadie.
Son como el zorro era antes, que por muy distinto se vistiese, era otro entre cien mil zorros. Pero ahora es único en el mundo...
Él daría la vida por la rosa de la princesita, la regaría, le entregaría abrigo, mataría a todo los gusanos que le hicieran daño y escucharía toda sus quejas, autoalabanzas y silencios.

Volvió con el zorro.
-Adiós -le dijo.
-Adiós -respondió el zorro-. He aquí mis secretos...
...Ya no hay un día que se parezca a otro y cualquier hora es diferente a otra, gracias a ti.
Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
¡Eres responsable para siempre de lo que has domesticado!...
Pero ahora tú debes ser responsable de tu rosa no de mí...
...Yo solo fui un guardián, fui el zorro rebelde que domaste...
Tal vez yo pueda vivir sin ti o simplemente morir en el intento.


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(Un plagio hecho por mi al Principito de Antoine Saint Exupéry, capitulo XXI)