¡Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños!

F. Nietzsche




sábado, 24 de noviembre de 2007

Conformismo //conclusiones//

Polomorfismo perverso de Freud (Niño búlgaro comiendo una rata)
Salvador Dali

Entendemos la condición intrínseca de Ser Social que poseemos los humanos, no podemos ser aislados. Nos producimos no mecánicamente, de forma constante en el contexto social y cultural de donde somos. De esta manera, si nos desarrollamos de las circunstancias, somos igualmente agentes de estas. En nosotros se redime el vaivén de la dirección, de los cambios, de la creación.

En esta esencia de ser social, forjamos grupos, comunidades, conjuntos humanos, donde en el desarrollo de estos, nacen influencias pasivas y activas, que generan efectos en conductas, actitudes, concepciones u opiniones. Culturalmente estamos constantemente adoptando márgenes conformistas en torno a nuestra relaciones interpersonales e intrapersonales, nos dejamos llevar por el ambiente que se ve mas fluido, dejando de pensar en nuestras ideas propias, sin tomar conciencia de lo que realmente queremos.
Aun así, no pondremos en un absoluto el concepto de influencias, porque no es de forma totalitaria, debido a que, si bien, pueden generar ciertos resultado, no condicionan o determinan a las sujetos en totalidad. Somos personas y en esta manifestación propia de nuestro ser, el pensamiento es algo intrínseco, poseemos conciencia y desarrollamos la razón, y con esta podemos llegar al autoanálisis y accionar la autogestión, dejando abierto, a que el humanos se sacuda de estas influencias y se forje.

Aun así, la variante conformista es propia en todos los grupos sociales y personas sujetas a estos, todos la poseemos aunque en grados distintos. De cierta manera el conformismo permite conformar (dar forma a algo), pero este no puede reprimir y reducir a los sujetos a hacer o sufrir algo por lo cual se siente alguna repugnancia, mucho menos atentar contra su existencia. A pesar de que por una parte, es necesario que en la generalización de los grupos, exista una igualdad, no es preciso conformarse a la normativa impuesta, si esta nos transgrede o limita. La creación de sociedad, lleva implícito el accionar constante, de quitar lo que nos daña y crear un consenso mejor.

Sin embargo, ciertas condiciones sociales hacen mas propenso el conformismo de los sujetos que prefieren mantenerse a la presión social existente en el ambiente y se regulan a este sin cuestionarlo o simplemente haciendo critica desde el sillón.

A pesar de que, en el sistema en el cual vivimos se autodenomina democrático, existe un cumulo de variantes socioeconómicas, que reducen a los sujetos a su conformismo. La gracia de las cesantías, el mantenimiento permanente de un porcentaje de personas sin trabajo, llega a transformarse en un zumbido constante en el inconsciente de los trabajadores, limitando su organización, producto al miedo de perder su trabajo a sabiendas de que, allá fuera hay un excedente de personas esperando un cupo laboral.

Como ya hemos definido anteriormente al conformismo (cambio de opinión o actitud de los sujetos en relación a la presión social habida) podemos ver que los incentivos de consumos también se enmarcan en relación a la conformidad social.
En contraposición a la cultura del ahorro se sobrepone la cultura del crédito (todos tenemos el derecho a endeudarnos) y se nos bombardea con un conglomerado de sueños comprables, estimulando la conformación según los proyectos de vida ofertados en el mercado. Generando un doble estándar del conformismo, la gente no se preocupa con tener las cosas necesarias, todos desean tener mas, trabajando al ritmo del consumo y dejando de lado, finalmente, las cosas verdaderamente importantes. Día a día, despertamos y vivimos entorno a una constante entrega de formas para ser feliz. A través de estos lentamente se va mecanizando la masa y haciendonos inconscientes de análisis a las instrucciones que se nos dan. Paradójicamente nos acercamos a matices expuestos por Aldous Huxley en Un Mundo Feliz (soy feliz de ser un beta, los alfas traban mas que nosotros, me alegro mucho de ser un beta, además somos mas inteligentes que los deltas y gammas).

Si bien, en un mundo feliz, se les condicionan desde infantes, nosotros somos lenta y constantemente bombardeados por un montón de mensajes, que a final de cuentas nos inducen a consumir o efectuar algún acto. Somos víctimas de una hipnopedia, mientras nos sentamos en un sofá, comedor o cama y miramos esas mágicas cajas, mientras caminamos por las calles y dentro de nuestro ángulo de visión nos llega al inconsciente la propaganda y publicidad que crece como mala hierba por todos lados.

Por su parte, se discrimina a quienes no bailan con el modelo establecido, los generadores de contra cultura, en circunstancias (generalmente comunes) se les sataniza y toma como ejemplo, para enriquecer y potenciar el conformismo de los ya conformados. A su vez esta oferta de sueños entregados, a partir de la publicidad o mitos urbanos que deambulan por las calles de la ciudad, hacen un ambiente propicio para el conformismo, disminuyendo la capacidad de creer en un sueño colectivo, la capacidad de utopización que tiene el ser humano, de esta forma, se van reduciendo los cambios y las esperanzas por estos.

A demás, cuando se instaura esta exacerbación del conformismo, rigiendo las conductas en pro-favor de los sueños vendidos, lentamente se potencia el carácter individual de cada persona. Se generan las barreras entre los iguales, nace la competencia desmedida, por que las circunstancias de la adquisición de estos significa, el atropello de otros.
El ritmo se hace caudaloso y los sujetos tienden a individualizarse, particularizando sus anhelos, conformándose a la adquisión de estos (ilusiones que venden) o a lo que mas cercano que puedan lograr. De forma que junto a la organización, los sueños plurales se deterioran y carcomen en fantasías remotas y consignas juveniles, el conformismo se transforma en la estrategia cognitiva que busca tolerar el estrés resignándose con la situación.

Así mismo, lentamente se va perpetuando el conformismo gracias a la frustración que nos instaura el sistema, generando consecuencias que la misma sociedad reprocha. La delincuencia (tenemos en cuenta los factores socioculturales, económicos, deserción escolar, antecedentes familiares, etc.), es en parte, creada por la frustración y la transgiversación de sus sueños (si es que, la frustración no los mato), y los medios para lograr lo que se nos entrega como anhelos personales. Buscan formas de escapar y alejarse de la angustia generada, cayendo en la drogadicción o alcoholismo, potenciando el circulo vicioso, de una sociedad que en la realidad no es flexible y entrega el conformismo como base de su sustento estructural.
Dentro de este margen considerado antisocial se proporciona apoyo por el grupo de amigos, familiares u otros, centrado en la disposición del afecto, recibir apoyo emocional e información para tolerar o enfrentar la situación problema, o las emociones generadas ante el estrés.

En la formación de los grupos que dirigen las masas y sus ideologías enraizadas, podemos apreciar como el conformismo los va delineando y encaminando. Estos forjados por ‘expertos’, donde los compañeros son importantes para las aspiraciones políticas de cualquiera de sus miembros y todos los integrantes del grupo son absolutamente comparables.
Por lo que estos grupos se encuentran claramente inmersos en la situación que plantea James Surowieki: «cuanto mayor sea la influencia que los miembros de un grupo ejerzan los unos sobre los otros, y mayor el contacto personal que tengan entre sí, menos probable será que alcancen decisiones inteligentes como grupo. A mayor influencia mutua, mayor probabilidad de que todos crean las mismas cosas y cometan los mismos errores».
Por esto, la cohesión de los grupos a sus lideres o dirigentes, dejan criticas necesarias y oportunas en la toma de decisiones, reduciendo esta capacidad, generando una auténtica máquina de producir conformismo, donde al final la toma de resoluciones y juicios se hacen en la urgencia de lograr consenso.

A nivel de administración educacional también podemos encontrar el problema (este se abordara desde la realidad de la educación básica y media en Chile). Se entiende que los integrantes y que forman la educación no son tan solo los alumnos, si no también, los profesores e instituciones. Estos los que mucho antes estuvieron reclamando derechos y beneficios pero nunca fueron capaces de reclamarlas a nivel nacional y públicamente. Solo cuando se concreto la revolución de los pingüinos y se conformaron a las propuestas de los estudiante, pero con el transcurso del tiempo se subieron y bajaron, debido a un factor monetario. Hoy en día vemos esa misma actitud con la reforma educacional donde la básica llegara hasta 6º y la media se extenderá hasta 6º, medida en la cual, los profesores de 7º y 8º básico (actual) quedaran en el aire. Paradójicamente este tema tan relevante, ni si quiera a sido tema en las reuniones de1 colegio de profesores, dando por aceptada la nueva ley, sin quejas, ni preocupaciones.

Si bien el discurso inconformista es ampliamente conocido por todos, generalmente este se queda en las conversaciones de patios, asados y otros, mezclándolo de tanto en tanto algún debate entre qué concursante de algún concurso cutre (que tanto proliferan ahora en las parrillas televisivas, aumentando su decadencia) es mejor, o alguna interesante conversación sobre quien es más guapo, si Beckham o Bisbal.

Al ritmo en el que vamos construyendo la vida, se generan grupos de personas que realmente se preocupan por los problemas de este mundo, esas personas que no pueden ser completamente felices sabiendo de las desigualdades y barbaridades que se suceden en todo el planeta, esas personas que saben que las cosas no van a cambiar solas, esas personas que dicen "NO" a la injusticia, esas personas que se irritan al ver que la gente no reacciona, o que sólo lo hace ante determinados estímulos muy concretos, cómo ha podido ser el caso de la guerra. Por desgracias a los ojos del conformista mundo, solo son los desviados desadaptados.

No permitamos que la mítica frase romana de "dales pan y circo y tendrás al pueblo contento" se cumpla en nuestros días, el conformismo que se perpetua en las venas de la sociedad solamente nos enajena de nuestra verdaderas y reales necesidades.

Por esto, el conformismo es la forma mas fácil, debido a que con el mismo, se llega a una respuesta simplista e inmediata al descontento cómodo, donde el sistema tiene la culpa de los que somos o fuimos.

¿Dónde queda la voluntad?

Es ese una de las cualidades que hace al hombre humano, es una de las etapas del razonar donde el acto va ligado a la libertad, conciencia y ética (que no se confunda la esencia de la ética con la moral, mucho menos con la que ocupan para adoctrinar masas, escupiéndoles en sus cerebros ‘esto es bueno y esto malo’, cuando mas bien, en realidad, defienden sus intereses).
Cada vez se pierde mas la capacidad de autogestión, perdemos nuestra subjetividad colectiva para ser un colectivo individualista. Las sociedades nos influyen en desmedro, pero no nos totalizan, en nosotros depende, el seguir sustentando lo que nos daña, conformándonos a lo que hay, o accionar para contrarrestar lo que mantiene en inercia al sillón.