¡Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños!

F. Nietzsche




viernes, 21 de diciembre de 2007

Cuando el Zodiaco si influye.

Una fuerza interior que sobrepasa los limites de su femenino cuerpo; sus sentimientos se hacen profundos e intensos, llegando a exacerbar la pasión misma.
Siempre consigue lo que se propone, mas aun con aquel adversario suyo, es que su valentía y carácter impredecible, gatilla en sí una locura tan débil, inquebrantable al tiempo.
Cree en la lealtad, tanto que se miente para seguir acá, sin embargo, su digna confianza se hace denotar en presencia, mientras acaricias sus suspiros.
A sabiendas mundanas, el instinto siempre esta presente, y su poderoso aguijón arácnido esta expectante a envenenar y sus tenazas escorpiónicas preparadas para sujetar sin intención conciencias existenciales.

La excepción a la regla brota por sus poros masculinos, aun siendo que su elemento es tierra, el vuela mas lejos de su planeta regente, Saturno cercano y plausible, es semejante a su errante natal.

Su disciplina y responsabilidad es tan consistente como la sagacidad del rey de ajedrez, decir que es efímera seria un eufemismo positivo a su solidez.
Aunque su cabeza no satelizaba en la terrenalidad, nunca fue un tipo ambicioso, luchaba por lo imposible sin considerarse un total idealista utópico.
Su esencia conservadora se hacia presente en el vacío, mas si no era un radical de carteles, para él la libertad es la sangre de la conciencia, y como no serla, los chivos llevan en sus entrañas la fuerza de un salto libertario que retumba en la montaña.

Por esas causas casuales, se conocieron por intentos de otros amores.

Habiendo casi dos meses de abismos, sus números natales son correlativos, pero las coincidencia no dejan de añadirse, anecdótico es que la suma de sus días de natividad, sean el cuadrado perfecto de las diacronías de sus festejos de unión. Por desgracia la maldita trinidad, no podía ausentarse, es que después del trece se dispone el catorce, tortuosa noche que cupido se olvido de nosotros.
Mas la carta zodiacal no se conformo con las banalidades ya explícitas, es que quien configuro el horóscopo gobernante a de ser un seguidor de Kafka, Poe, Dostoievski o cualquiera de esos que nublan de un color gris sus símbolos. Que poder decir, es incluso tragicómico que el arcano de Capricornio sea El Diablo y el de Escorpión La Muerte.