¡Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños!

F. Nietzsche




lunes, 17 de diciembre de 2007

Un peso del pasado futuro.



Entonces miró sus ojos, se vio reflejado en esas pupilas de ilusión. Contemplo unos segundos su interior, se dio cuenta que perdería lo ganado.
Era su principal apoyo, su conector con la realidad y su proyección a lo ideal, mas su sola presencia le permitía darse cuenta que respiraba y creaba.

La historia se hizo efímera y semejante. Sin desearlo, sus inconscientes verdades se funden con fuego de omisión, un velo de disimulo cubre sus delirios...
...Pero ambos saben, es que tan fugazmente todo calzaría como en el puzzle de su otoño.

Siendo así, las manecillas se reajustaron a la hora, respiró profundo, aterrizando violentamente. Entendía lo que sucedía, por esto se diagnostica y receta...
...lo que sufres Yo, es un Ataque de Silencio, pero no te preocupes, si te tomas todas las noches una píldora de memorándum nocturno, pronto se acabará.

Por desgracia, se preparaba inconscientemente atenuando su consciencia, se disponía a la entropía vivida en el futuro, pretérito del mañana que converge en su divergente imagen satanizada.

Vivo un Ataque de Silencio –se decía-, la recompensa y devuelta no curaron el séptimo juicio de septiembre, menos aun, el febril zarpazo de febrero, pero, estamos sobre la fracción décima del doble festejo de cinco, ya se acaba el año, pero desearía quitar la cuerda del reloj temporal y que diciembre fuese disiempre –meditaba mientras aferraba su cráneo entre su quinteto digital- .

Aun así, esas paradojas de la vida una vez mas lo encajan y desencajan.
Sin su con sentir, con sentimientos sin sí.
Esta vez prefiero –dice angustiado-, aceptar la propuesta de Morfeo y cuando despierte ayer, en aquella mañana de hoy, seguiré con el peso del pasado tormento futuro.