Extraña historia la de ellos dos.
Al final son solo dos niños que juegan con una sonrisa agria en sus labios, pero, a pesar de las oscuras noches vividas, nunca dejaron de creer en su felicidad, esa que se prometieron cuando la luna se hizo cómplice.
Crearon, destruyeron y reconstruyeron mundos, dieron vida, sufrieron fines, se ilusionaron con un te amo y continuaron a pesar de que sus esencias los separaban. Extraña historia en una capital gris, la de un amor lleno de risas y lagrimas...
...pero un gran amor.
¡Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños!
F. Nietzsche
F. Nietzsche
