¡Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños!

F. Nietzsche




martes, 30 de septiembre de 2008

Una noche con la luna.



El humo se escapaba de sus labios al constante ritmo de su palpitar, sus manos temblorosas eran hijas del frío y la preocupación, mientras, sus ojos se arrancaban por las cuencas de la imaginación.
Al vuelo del tiempo se detiene en un fragmento de su pensar:
Es triste, pero es la verdad –se dijo mientras exhalaba el humo de su cigarro y alzaba su rostro al cielo. Su mirar capturó un éter oscuro, con nubes cargadas y una luna observadora.
Buenas noches – fue el timido fraseo que se escapo de los invisibles labios de la reina de la noche.
Con asombro único, se levanto de la banca que lo acogía aquella madrugada, su gran terror comenzaba a cobrar vida, la locura entro a su vida sin haber golpeado la puerta.
Sumergido en una sensación innombrable, comenzó a correr sin rumbo alguno, corría como queriendo arrancar de su demencia.
¡Espera! ¡por favor no huyas! – escucho mientras sus piernas se fatigaban, hasta hacerlo caer.
Temeroso el muchacho la miró, fue entonces cuando nuevamente la escucho.
¡Tranquilo!, disculpa si te asuste, mas no era esa mi intención, solo quería conversar contigo – susurro arrepintiéndose de lo hecho – sigue con lo tuyo, yo no molesto mas a tu extraña vida.
Con confusión en sus ojos grito - ¡No! ¡Espera!, he deseado toda mi vida este momento, todas las noches te busco para perderme en tu color, pero entiéndeme, soy un simple mortal y estas cosas en la realidad no suceden, ¿verdaderamente eres tú o es el suspiro de mi locura?.
Si soy yo –se escucho con timbre a carcajada.
¡Pruébamelo! – grito el joven sin perder segundo alguno.
La luna comenzó a reír; ¿por qué nunca crees todo lo que te dicen?- pregunto mientras cesaba de sonreír- pero si es necesario eso para que me creas, lo haré...- un suspiro se cruzo a su voz mientras buscaba su gran prueba- en el tejado de esa casa azul, hay una gata amamantando a sus crias.
Vacilante a creer, subió el árbol que dormía frente a la casa en cuestión. Al llegar a la copa, su asombro y alegría se incrementaron, realmente había una felina madre alimentando a sus hijos.
¿me crees ahora?- pregunto mientras a él, una sonrisa gigantesca le cubría la cara.
Creo que sí, pero entiéndeme que esto no pasa en la realidad – respondió el ilusionado hombre.
La realidad la construyen los sujetos, pero la fría razón de los hombres que se sientan en las cúpulas de cristal y dictaminan la verdad, nos sumieron al silencio, por que nuestra voz es la tierra fértil del Imaginar, es el óvulo protector del Crear- sabiamente mostró su verdad la melancólica musa.
Contento por el increíble suceso, pregunto nuevamente- ¿Por qué decidiste hablarme a mi? ¿por qué no lo hiciste antes?.
¿Por qué a ti?, por que deseabas sinceramente un día escucharme, y por que no antes, por lo mismo que una oruga no nace siendo mariposa, solo en el momento preciso y cuando esta realmente lista, realiza la metamorfosis – contesto amorosa las preguntas inocentes del muchacho – además, me sentía sola acá arriba y pense que te gustaría conversar conmigo.
Fascinado, se propuso conocer sus relatos, pero el momento provocaba que sus ideas lucharan por salir, respiro hondo y le sugirió a la luna - dime tu historia y yo te cuento la mía.
Mi historia... creo que es demasiado larga para contarla en una noche, pero te puedo decir que he visto las atrocidades mas grandes que pueden existir, como también ser cómplice de las alegrías mas hermosas que entrega el amor y que dan vida a la vida, he visto con angustia, rabia e impotencia a las balas de la muerte ahogar las trincheras de la libertad, como también me he alegrado de iluminar las noches felices de los pueblos... ¿y tú? ¿qué me cuentas de ti?, te he visto triste estos últimos días - pregunto mientras se sentaba en las cumbres de los cerros.
¿De verdad quieres que te conteste?, Yo creo que sabes cual es la causa de mi tristeza y preocupación – contesto cabizbajo mientras observaba que la luna se comenzaba a esconder – ¡Oye! ¡Espera!, tú sabes que es lo que me tiene así, te he contado estas ultimas noches que las cosas no van bien y también, como yo, sabes para donde fue... Antes de que te vayas, me podrías contar que es lo que hizo esta noche – la pena volvía hacerse dueña de esos negros ojos que contemplaban los últimos minutos de la luna en esta extraña noche.
El silencio que deambulo esos segundos se hizo irrespirable.
¿Realmente quieres que te conteste? – fue lo ultimo que escucho de ella y fue el motivo que no le permitió dormir tranquilo.